El rendimiento de una herramienta no solo depende de su calidad, sino también del cuidado que reciba. Mantenerlas en buen estado no solo prolonga su vida útil, sino que también garantiza trabajos más seguros y precisos.
El primer paso es la limpieza regular. Después de cada uso, elimina polvo, residuos o restos de material que puedan afectar el funcionamiento. En el caso de herramientas eléctricas, procura utilizar aire comprimido para evitar humedad excesiva.
El almacenamiento también es clave: mantén tus herramientas en un lugar seco, protegido de la corrosión y lejos de temperaturas extremas. Usar cajas organizadoras o paneles de pared ayuda a mantener el orden y a evitar daños por golpes o caídas.
Finalmente, revisa periódicamente el desgaste de discos, cuchillas, abrasivos y accesorios. Cambiarlos a tiempo evita accidentes y mantiene la eficiencia del trabajo. Un mantenimiento simple puede marcar una gran diferencia en el día a día de cualquier proyecto.


